
El ejercicio de la política exige coherencia entre las promesas y las acciones. Para el partido político Visión con Valores (VIVA), esta regla elemental se ha diluido por completo en el más burdo pragmatismo del poder. La organización nació con una supuesta base de principios morales y de fe. Sin embargo, hoy exhibe una profunda contradicción que el lector crítico no debe pasar por alto. Su discurso camina con total descaro entre la doctrina espiritual del púlpito y los intereses materiales de las curules en el Congreso de la República de Guatemala. Detrás de su retórica religiosa no hay convicción, sino un vacío ético absoluto que busca manipular la buena fe del electorado.
Las decisiones de su cúpula han provocado una grave ruptura interna en la organización. El descontento crece entre quienes ven con indignación cómo los ideales originales fueron desplazados por la ambición. En lugar de mantener una postura ideológica firme, las fracturas de su bloque legislativo demuestran que sus integrantes priorizan los pactos individuales con la vieja política antes que la decencia. Esta entrega se reflejó claramente en las negociaciones parlamentarias para respaldar la junta directiva del diputado Nery Ramos. A cambio de asegurar prebendas y comisiones, la bancada de VIVA se alineó a una presidencia legislativa cuestionada por el reciclaje de favores políticos y fuertemente ligada a figuras como el expresidente Alfonso Portillo (condenado en su momento por lavado de dinero en Estados Unidos). Con este entreguismo, el partido demuestra que prefiere ser parte del engranaje tradicional de la impunidad antes que sostener un verdadero compromiso ético.

La contradicción más alarmante y peligrosa de la organización no se limita al nepotismo, sino que roza las estructuras del crimen organizado. El encargado de tejer estas redes en la región es el diputado Rudy Berner Pereira Delgado, nombrado coordinador departamental de Alta Verapaz del partido. Pereira, un conocido tránsfuga con un historial de señalamientos judiciales, arrastra fuertes cuestionamientos públicos sobre sus presuntos nexos con redes de narcotráfico en la zona norte del país. Al cobijarlo, el partido intercambia los principios bíblicos por estructuras con alta capacidad de movilización de votos y financiamiento.

Esta alarmante apertura de puertas se replica a nivel municipal en el mismo departamento.El partido sumó a sus filas a Álvaro René García García, conocido como “Pachach”, actual alcalde de San Juan Chamelco. García García es consuegro del presunto narcotraficante y contratista estatal Cristhian Estuardo Vaides Fión (a quien algunos registros identifican de forma errónea como Otoniel), alias “El Tuerto”, arrestado en Colombia y fuertemente vinculado por agencias internacionales al tráfico de drogas a gran escala. Este lazo familiar introduce de lleno la sombra de las estructuras transnacionales en la organización política, desmoronando cualquier intento de presentarse como una opción limpia.

La expansión territorial del partido se ha concentrado de manera agresiva en la región norte bajo estrategias puramente clientelares que insultan la inteligencia ciudadana. Un ejemplo de este pragmatismo es el municipio de Tactic, donde la organización juramentó recientemente a Edin Rolando Guerrero Milián como su nuevo coordinador municipal y perfilado candidato a la alcaldía. Lejos de responder a una renovación, la llegada de Guerrero Milián consolida un descarado entramado de conveniencia familiar además de su familiar relación con el secretario de la presidencia Juan Gerardo Guerrero Garnica y su familiar relación como tío de la esposa del actual diputado por Alta Verapaz, Randy Araely Coc Figueroa. El joven legislador es hijo de Winter Coc Ba, el polémico exalcalde e “influencer” de San Pedro Carchá quien fue financiado por “El Tuerto” y actualmente juramentado como coordinador departamental de Alta Verapaz por el partido Cabal. De este modo, la bandera de la agrupación se convierte en un simple vehículo para que los clanes familiares locales extiendan sus tentáculos de poder de un municipio a otro, demostrando que para VIVA la política es un negocio familiar

A pesar de sus costosos esfuerzos de mercadeo político y afiliación masiva, las bases de la agrupación están completamente vacías de contenido. La retórica sobre el desarrollo integral y la defensa de la familia suena hipócrita y falsa cuando se analiza la procedencia de sus nuevos liderazgos. La estrategia de la organización consiste en utilizar discursos religiosos como un anestésico para dormir la conciencia del electorado rural. Sin embargo, detrás de las puertas del Parlamento, se alía con personajes bajo sospecha criminal, acepta el nepotismo de los clanes tradicionales y vende sus votos al mejor postor. Esta desconexión es una burla directa a los ciudadanos. Los votantes exigentes ya no pueden aceptar promesas morales de quienes actúan con un oportunismo político tan peligroso y destructivo.

“Detrás de la bandera de ‘valores’ de VIVA no hay convicción, sino un vacío ético que utiliza discursos religiosos como anestésico para dormir la conciencia ciudadana mientras negocia cuotas de poder con el crimen organizado”.