
Lo que debía ser un servicio de transporte terminó convertido en un escándalo que huele a despilfarro y posible corrupción. El proyecto “Munibus”, impulsado por el alcalde Federico Betancourt, dejó una cifra que indigna: Q.1,381,720.60 en “mantenimiento” frente a apenas Q.140,400.00 en arrendamiento de buses.
Pero hay un detalle clave que lo cambia todo: los buses NO eran de la municipalidad.

Las unidades pertenecen a la empresa Transportes Primorosa, S.A., es decir, bienes privados alquilados por la comuna. Y aun así el Alcalde Federico Betancourt se gastó casi diez veces más en repararlos que en alquilarlos.

¿A dónde fue ese dinero?
Principalmente a los talleres de Luis Gerardo Nájera Arana (“Go Auto”) y Kevin Joaquín Zelada Oviedo (“Oviedo Pits”), incluso con trabajos reportados sobre los mismos buses en periodos coincidentes.
Pero el escándalo no termina ahí. Pagos realizados sin contratos firmados, facturas emitidas antes de cualquier respaldo legal y un uso sistemático de compras fragmentadas para esquivar controles. Todo esto mientras los contratos —cuando finalmente aparecieron— decían lo contrario: el mantenimiento debía pagarlo el dueño de los buses, no la municipalidad.

Aun así, el dinero público fluyó. Y no solo en reparaciones. También en salarios de pilotos de Q.3,800.00 mensuales, otra carga que tampoco correspondía asumir.
Sin inventario municipal, sin controles efectivos y sin aprobación clara del Concejo Municipal, el proyecto operó como si las reglas no existieran. El resultado es más de Q.1.3 millones comprometidos en un esquema que deja una imagen clara: dinero público utilizado para mejorar bienes privados.

La pregunta ya no es técnica. Es política, ética y directa:
¿Quién decidió que el municipio debía financiar el mantenimiento de buses que no le pertenecen… y por qué?

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